El derecho, según un bolchevique

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Paul Laurent

Tópico de actualidad
Año: 53, Octubre 2012 No. 1,017

Artículo publicado originalmente en el blog del Centro de Estudios Económicos-Sociales

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En 1937, un militante bolchevique desaparecía para siempre, en “premio” a una deducción lógica: que en el comunismo no hay derechos, solo órdenes. Su nombre: Evgenii Pašukanis. Nacionalidad: rusa. Profesión: jurista.

   Aparentemente fue fusilado. Antes de su muerte lo obligaron a retractarse, lo que en su caso significó tener que redactar un libro distinto del que originalmente había escrito. Así es: la publicación de su Teoría general del derecho y marxismo lo había condenado a sufrir las purgas de Stalin. De nada le serviría rectificar después.

   Ya en el fragor de la pugna intelectual, sus contrapartes lo acusaron de “excesivo economicismo”, de reducir todo el derecho al campo del mercado, de decir que el orden jurídico por excelencia es el burgués, donde todo se sustenta en lo patrimonial y en el consiguiente cambio de mercancías. Como conclusión, que en la república de proletarios fundada por Lenin no había derechos, sino simples órdenes y mandatos.

   Dicho parecer le resultó lapidario. Formado, al fin y al cabo, antes de la Revolución de 1917, en San Petersburgo, pertenecía a una generación que aun pudo llegar a teorizar sobre que el derecho era en puridad un producto privado. Juzgaba que ese era su hábitat natural. Por ello desarrolló una idea del derecho desde la dinámica comercial, que torna a las relaciones humanas en relaciones jurídicas, adscritas al intercambio de mercancías.

   Evidentemente, una abstracción. Un proceso que, a su entender, ha sabido disolver las añejas relaciones estamentales en favor de una igualdad entre formalmente idénticos sujetos de derecho. Por ejemplo, la autonomía de la mujer frente al hombre fue posible desde ese factor. Se estaba ante una generosa evolución. Una evolución que disolvía completamente el precepto de la lucha de clases, pues tornaba iguales a los desiguales y sin violencia. Para Pašukanis (¿siguiendo a Locke y Smith?; no, a Marx) la sociedad capitalista era ante todo una sociedad de poseedores de mercancías.

   En sus propias palabras, insertas en su Teoría general del derecho y marxismo: «La mercancía es un objeto en el que la concreta multiplicidad de las propiedades útiles se convierte solamente en la simple envoltura cósica de la propiedad abstracta del valor, que se manifiesta como capacidad de cambiarse por otras mercancías en una proporción determinada. Y tal cualidad se presenta como inherente a las cosas mismas, debido a una suerte de leyes naturales que operan a espaldas de los hombres, con total independencia respecto a sus voluntades».

   Según ese parecer, el orden jurídico en sí mismo no es más que la circulación de mercancías. Por lo tanto, el derecho público no es propiamente derecho. Solo será un garante, un ejecutor de contratos, un valedor de los acuerdos libremente pactados. Distingue la norma jurídica de la norma técnica. Desde esta última forma de discurrir, la caída del derecho burgués no significará el advenimiento del derecho proletario, pues simplemente en este estadio no habrá derecho alguno. Obviamente, el comunismo reemplazará el mercado por medio de la organización.

   En conclusión, según Pašukanis, en la propia patria de los trabajadores estos carecían de derechos. Solo podían tenerlos los “proletarios” que ofertaban su mano de obra y conocimiento en el orbe donde imperaba la pax de la oferta y la demanda; donde las personas se relacionan entre sí como seres tanto independientes como iguales.

Nota del editor CEES:
El artículo de Laurent nos revela el costo que por pensar tuvo que pagar un jurista ruso, al descubrir que el derecho, en su sentido más ajustado, es realmente el respeto a los derechos de propiedad. El “derecho público” no tiene arte ni parte en ese ámbito, sino para velar por el cumplimiento de los contratos. Esto, más que una historia, es una experiencia dolorosa, que costó la vida a alguien que simplemente supo ver la diferencia entre la función del derecho público y la del derecho privado.


Este artículo expresa únicamente la opinión del autor y no necesariamente la de la organización en su totalidad. Students For Liberty está comprometida con facilitar un diálogo amplio por la libertad, representando opiniones diversas. Si eres un estudiante interesado en presentar tu perspectiva en este blog, escríbele a la Editora en Jefe, de EsLibertad, Alejandra González, a [email protected]

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