El mito de los países nórdicos.

El mito de los países nórdicos


¿Cómo llegaron los países nórdicos a ser lo que son hoy? ¿Cuál fue el modelo que impulsó a estas naciones a ser vistas como ideales? ¿Fue efectivamente el socialismo o la socialdemocracia? En este texto desmenuzaremos paso a paso el argumento de que el apogeo de los países escandinavos fue producto de un modelo socialista.


Ariel Kauderer

Estudiante de Ingeniería de la Universidad Católica, Militante de Evópoli y Voluntario EsLibertad Chile


Cuántas veces hemos escuchado a políticos de izquierda decir que los países nórdicos son su modelo a seguir por su socialismo bien implantado. Cuántas veces hemos escuchado a opinólogos afirmar que lo de Venezuela no es socialismo, y lo de Suecia sí, por ejemplo. El mito de los países nórdicos es uno de los argumentos que los políticos socialdemócratas (o socialistas) utilizan con mayor fuerza, ya que es de las pocas formas que tienen de cómo validar en la práctica su postura. El único problema de esto es que es un mito. La causa del éxito de estas naciones no fue el socialismo, sino que un sistema de libertades económicas, mejor conocido como capitalismo.

Vamos parte por parte desmembrando este argumento. En primer lugar, definiremos socialismo como un modelo donde un Estado de gran tamaño controla los medios de producción y planifica la economía; y socialdemocracia como un modelo intermedio con tendencias socialistas.

Si analizamos el índice de libertad económica desarrollado por la Fundación Heritage podemos encontrar a Islandia en el lugar 11, Dinamarca en el 14, Suecia en el 19, Finlandia en el 20 y Noruega en el 26. Esta medición se basa en cuatro factores: Estado de derecho, tamaño del Estado, eficiencia regulatoria y apertura de mercado.

El primer factor está sustentado por una fuerte protección a los derechos depropiedad y una separación de poderes intransable, ambas respaldadas por las constituciones de los países escandinavos.

El segundo factor es el que priva a los países nórdicos de estar en el Top 10 del índice de libertad económica, debido a un gran tamaño del Estado y unos ingentes impuestos a la renta. Pero lo interesante es los siguiente: en la década de los 90 Noruega, por ejemplo, decidió empezar a ceder en este terreno bajando el gasto público de 55% del PIB a 40% y la renta per cápita de los noruegos subió como nunca antes: de 40 mil a 90 mil dólares en a 12 años. Algo casi idéntico ocurrió con los países vecinos.

La bajada de gasto trajo como consecuencia otra serie de medidas que precisamente no son del agrado de los socialistas que admiran a estas naciones: privatización de empresas estatales de telecomunicaciones y de electricidad y adopción de cheques escolares y sanitarios, entre otras.

La eficiencia regulatoria, que es la tercera variable del estudio de libertad económica, es uno de los motores escandinavos. Según el ranking “Doing Business”, que mide el nivel de regulaciones para hacer negocios, Dinamarca se encuentra en el tercer escalafón y Noruega en el séptimo. Unos puestos más abajo aparecen Suecia, Finlandia e Islandia, lo que muestra la facilidad con la que a estos países puede entrar capital privado, algo muy poco socialista. Y como guinda de la torta, ninguno tiene un salario mínimo fijado por ley y, en Dinamarca, por ejemplo, despedir a alguien es prácticamente gratis y el desempleo es del 5%.

En apertura de mercado esta región septentrional del mundo no desentona. La libertad monetaria y comercial es uno de los puntos fuertes según el índice de libertad económica no solo de la Fundación Heritage, sino que también del Instituto Fraser de Canadá.

¿Son los países nórdicos socialistas? La evidencia nos lleva a decir que no. ¿Tienen un Estado grande y de bienestar? Sí, pero es fundamental hacer el análisis de cuándo esto fue posible, y lo fue gracias a una explosión económica generada por el liberalismo económico. Mientras en América Latina algunos pretenden construir la casa partiendo por el techo, los nórdicos la tuvieron muy clara: primero crecieron en un ambiente de libertad económica y después se dieron las licencias para hacer crecer el Estado, medida que después fueron abandonando paulatinamente.

Lars Lokke Rasmunsen, Primer Ministro danés, hizo una afirmación el 2015 bien decidora sobre este tema:“…me gustaría dejar una cosa muy clara. Dinamarca está lejos de ser una economía socialista planificada. En Dinamarca tenemos una economía de mercado en la que cada persona tiene la libertad de conseguir sus sueños y vivir la vida como desee”. Si lo dijo el jefe de gobierno danés, es por algo. La fantasía en la que viven algunos políticos no es nada más que eso, una fantasía. Si queremos progresar debemos empezar construyendo la casa desde los cimientos, con libertad económica para todos.


Esta publicación representa únicamente las opiniones  del autor y no necesariamente la posición de Students For Liberty Inc.  En el Blog de Estudiantes por la Libertad abogamos por el respeto a la libertad de expresión y el debate de las ideas.

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