La Bondad del Egoismo

La Bondad del Egoismo


¨Lo que importa no es la libertad que personalmente desearía ejercer, sino la libertad que pueda necesitar una persona en vistas a hacer cosas beneficiosas para la sociedad solo podemos asegurar esa libertad dándola a todos¨

F.A. Hayek


Esteban Burgoa Cardozo

Coordinador Nacional de EsLibertad Bolivia, Estudiante de Economía en UMSA


El egoísmo es considerado una de las más dañinas vilezas en la que una persona puede incurrir y/o poseer, se la conoce por ser una cualidad indeseada y mal vista por la sociedad, en un sentido moral su presencia es reprochable, aun así, me atrevo a decir que esta es una percepción muy superficial y poco desarrollada sobre el concepto que puede representar el egoísmo; su presencia, aunque imperceptible, es encontrada hasta en los seres más bondadosos y empáticos que en este mundo puedan habitar.

Antes de levantar las reacciones de los lectores por mi trabajo, consciente de que podría ser considerado un ¨abogado del diablo¨, me animo con cierta valentía y rebeldía a plantear este tema, a su vez debo solicitar su consideración y una apertura a las posibilidades de que las ideas expresadas, que este humilde artículo pueda plantear, seguro de la objetividad y capacidad de compresión de usted estimado lector, procedo a exponer la idea de que el egoísmo no es algo netamente maligno.

La benevolencia existente en la esencia del egoísmo según la Filosofía.

En las antiguas culturas orientales y en su gran sabiduría, la filosofía tuvo un gran avance. En su cuna se han concebido grandes aportes en la comprensión del hombre, la sociedad y de las fuerzas que rigen el universo.

En la antigua china se acuño un concepto tan antiguo como ella misma es, el Yin Yang, este concepto taoísta expone la dualidad de todo lo existente en el universo, según la sabiduría milenaria de esta nación, nada existe en estado puro y tampoco nada se encuentra en completa quietud, todo está en continua transformación, por lo cual nada es completamente bueno ni completamente malo (nada es completamente Yin, ni completamente Yang). Es importante entender las implicaciones de estos conceptos, ambas fuerzas no pueden existir la una sin la otra y ambas se pueden transformar en sus opuestos, según los grandes sabios chinos, esta idea es aplicable a todos los conceptos existentes, tanto a la moral como a la ética, a la economía como a la sociología.

A mi parecer, este concepto se puede entender como un precedente a la teoría de caos, y al orden espontáneo que existe en su interior, por lo tanto, basado en estas ideas y conceptos podemos decir que el egoísmo no es completamente malo (No es completamente Yin) y que tiene también un lado bueno (un lado Yang).

Otra de las antiguas culturas del Asia también nos da un razonamiento parecido sobre esta dualidad. La cultura hindú y más específicamente el budismo nos habla de los conceptos que pueden parecer inicialmente opuestos, el Samsara y el Nirvana, el primero se lo entiende como un estado de confusión e insatisfacción, consecuencia de la ignorancia de la naturaleza de la mente y por otro lado el Nirvana viene a ser la paz completa, un estado libre de limitaciones, la plena sabiduría.

Aunque al parecer ambos conceptos parecen ser netamente opuesto, la sabiduría que estos contienen son aún más profundos, el estado del Rigpa, el cual es una percepción no dual, que significa conocimiento y claridad, es un estado donde se tiene pleno conocimiento de la naturaleza y de los conceptos, el Mahasiddha, Saraha, en su poema tántrico ¨Tesoro de canciones¨ nos dice que en realidad Samsara es Nirvana y que todo es Buda sin excepción, por lo que podemos decir que es válido, como la afirmación que hace el famoso premio nobel de literatura Hermann Hesse (por el cual el autor de este artículo siente profunda admiración) en su libro Siddharta ¨nada es completamente Samsara o Nirvana¨, es decir que en realidad samsara es nirvana, y que el egoísmo también es parte de las bondades de la realidad.

Hasta este punto intenté dar una simple explicación sobre las bases filosóficas fundamentales por los cuales intento romper con la acostumbrada dualidad del bien y el mal, como dos fuerzas opuestas y separadas con la que los seres humanos y en especial el mundo occidental tiende a separar para comprender su entorno, pero este artículo tiene fines prácticos, su objetivo es provocar un autoconocimiento más profundo de cada individuo, centrándonos en el concepto a tratar: El egoísmo.

Creo importante el ser consciente de su presencia y que esta puede ser inclusive, deseable en muchos casos para promover nuestro bien y el de la sociedad en general, especialmente desde un punto de vista económico.

La teoría del caos y la mano invisible 

   En el año 1776, Adam Smith publica su libro, ´´Una investigación sobre las causas y las riquezas de las naciones´´, con el cual cambia todos los planteamientos hasta entonces desarrollados en la economía, me centraré solamente en un concepto clave de su estudio, la denominada “mano invisible”.

   El estudio realizado por Smith, en su intento de entender el funcionamiento de la economía, lo llevó a percibir que, en ese desarrollo espontáneo de los intercambios comerciales, no reinaba el caos, si no existía armonía o mejor dicho un orden en el caos (que más adelante explicaré), en este orden, llegó a reconocer la existencia del egoísmo como un factor benéfico para cada individuo, así como para la sociedad donde se desenvuelve.

Según Smith los seres humanos actúan movidos por el interés personal y al buscar su propio interés también estos promueven el interés de la sociedad, eso quiere decir que, en nuestro egoísmo e individualismo de buscar un mayor bienestar personal, el cual en la mayor parte de los casos es imperceptible e inconsciente, también beneficiamos a nuestros semejantes, el actuar de forma egoísta, en muchos casos, no es sinónimo de lograr una situación perjudicial para los otros individuos.

En este punto creo importante señalar la diferencia entre el egoísmo benéfico e inconsciente al que hago referencia en este artículo, con el egoísmo dañino, que suele ser perjudicial y consciente en los individuos.

El primero hace referencia a un valor que como ya expuse, pero creo es importante recalcar, es generalmente imperceptible e inconsciente; Smith pone el ejemplo del panadero que hace pan, no para alimentar a sus semejantes si no para lograr un beneficio, en este sentido y escudriñando más en el fondo en este sistema de valores, se puede concluir que el panadero es egoísta porque después de todo está buscando mejorar su situación individual y no así del colectivo, pero casi con seguridad puedo decir que, este no es consciente de su egoísmo y que no reconoce su accionar como algo egoísta, si no como algo natural. Este egoísmo, el cual el panadero no auto percibe en su ser pero que está presente, lo lleva a beneficiarse, pero también a beneficiar a los otros individuos con una apetecible pieza de pan en el desayuno.

Llevemos este análisis de la presencia del egoísmo como una cualidad bondadosa un poco más lejos, pensemos en la persona más bondadosa y desinteresada que cada uno de nosotros conozca, una persona de altos valores e inundada por la caridad, es difícil tachar a un ser de estas características de egoísta, imaginemos que esta persona realiza un acto altruista, como ser: regalar ropa nueva a niños en estado de calle; un acto como este, en nuestra percepción nunca sería percibido como egoísta, pero, veamos las cosas desde otro punto de vista: al momento de realizar una acción, de forma consciente o inconsciente buscamos algún tipo de satisfacción, no tiene que ser necesariamente un beneficio monetario, puede ser una satisfacción a nuestros valores, ese sentimiento positivo que sentimos por haber hecho lo correcto. También es un fin en sí mismo, un premio o beneficio a nuestro buen actuar. Se trata de satisfacer nuestro sentido de caridad, de buen accionar y de una inconsciente autocomplacencia por hacer cosas buenas.

Hasta los individuos más bondadosos tienen presente en su ser el egoísmo como una fuerza imperceptible, de la cual no son conscientes que los lleva a hacer cosas buenas para poder sentir, sin así quererlo o buscar ese sentimiento de bien en su ser, ya que creo que si una persona no sintiera nada, ni algo malo ni bueno, al tratarse de una acción benévola simplemente no la haría. Con esto no quiero manchar de manera alguna cada acción buena en este mundo, el cual necesita más acciones de este tipo, ni mucho menos desalentar su existencia, solo quiero profundizar en los conceptos del egoísmo y también del altruismo, y señalar con este ejemplo que como en muchos otros casos el egoísmo aunque imperceptible está presente y nos lleva a hacer cosas buenas para los demás, o como diría la filosofía del Tao, simplemente se trata de la existencia de lo malo en lo bueno.

En estos dos cortos ejemplos podemos evidenciar la relación entre ese egoísmo imperceptible con la denominada “mano invisible”, aunque muchas veces en tono de mofa escuché hablar del concepto de Adam Smith como algo supernatural y ajeno a nosotros, en lo personal suelo entender que la “mano invisible” es simplemente la suma de nuestras manos visibles trabajando por nuestro bienestar individual y también por el bienestar de nuestros seres cercanos, más sin así quererlo conscientemente, también cooperamos con el bienestar colectivo y con el bienestar individual de personas que con mucha seguridad nunca vayamos a ver y menos a conocer.

Este concepto simbólico, nos habla de la correcta intuición de Adam Smith de que el orden es posible sin un ente rector que guie y/o ordené el caos, la humanidad en la historia esta encasillada en ese dualismo de orden y caos, no logra percibir que estos dos conceptos no son necesariamente opuestos, si no también, pueden ser parte de una misma realidad y por ello creemos presunciosamente que armados con la razón seremos capaces de ordenar de forma más eficiente nuestra realidad, sin aceptar que nuestra razón tiene límites.

La teoría de caos es una reciente rama de la ciencia que plantea la imposibilidad de predecir el resultado de algo que depende de distintas variables, aunque tiene precedentes más antiguos. Fue Edward Lorenz, matemático y meteorólogo estadounidense, quien sin intención alguna al trabajar en un programa de predicción del clima, se dio cuenta que al mínimo cambio de un decimal de las datos introducidos en el programa, lo llevaba a muy diferentes resultados, esta teoría se lo utiliza para explicar fenómenos de la naturaleza (el universo, la evolución, etc.) y también fenómenos sociales como la economía, estos fenómenos no pueden ser considerados regulares ni estables, son sistemas caóticos, no lineales y no deterministas, por lo que no es posible determinar las dinámicas en su seno.

Intentar ordenar el caos de estos sistemas a través de la razón tiene consecuencias casi siempre negativas, en especial en la economía, campo en el cual la intervención de los estados ha sido una constante bajo el justificativo de que la razón y el racionalismo tienen la capacidad de dar orden a este sistema complejo que es la sociedad moderna.

El caos no es así, como tampoco lo es egoísmo, algo malo e indeseable, todo lo contrario, así como en el universo y en la evolución, el caos es el motor de la vida, el motor del cambio, como los antiguos griegos aseveraban, el caos precede al orden, no hay orden sin caos, este puede ser considerado un vaivén constante entre la estabilidad y el desorden, algo así como un constante equilibrio dinámico y es esa inestabilidad la que propicia que el sistema se adapte o genere nuevas respuestas a su entorno, como lo hace el orden de mercado.

El egoísmo imperceptible e individualista juega un papel importante y nada valorado dentro del caos y el orden presentes en la economía y en la sociedad moderna, de forma imperceptible esta cualidad presente en todos nosotros y en nuestras acciones, es parte de los factores que llevan a la evolución y mejora de nuestras sociedades, porque como ya se evidenció, nos lleva a trabajar tanto por nuestro bienestar individual como por el colectivo, el querer eliminarlo de nosotros o de nuestra sociedad y más aún, intentar guiar el egoísmo individual por un ente rector a través de la razón, será contraproducente y no solo detendría la evolución de la humanidad si no también podría llevarnos hacia atrás.

El egoísmo y el individuo

El individuo es sin duda la parte más pequeña de la sociedad, y como en el caos cualquier acción por más pequeña que sea va a cambiar el resultado que se reflejará en la sociedad en general, por ello es importante reconocer la existencia del egoísmo de cada individuo como un factor importante para el desarrollo y evolución del orden más extenso que es la sociedad moderna.

El reconocer la importancia de este factor recae en el hecho de detener esa incesante lucha emprendida por los colectivistas y racionalistas para eliminar e intentar despojar de los individuos este factor de evolución, que en caso de lograr su cometido, tendría como consecuencia el ya mencionado alto en seco a la evolución de la sociedad moderna o aún peor, a un retroceso de este proceso, por ello a pesar de la dificultad que significa entender la bondad del egoísmo, el ser conscientes de su existencia y sus beneficios nos pueden llevar a reconocer que no es necesario eliminar lo que no entendemos ni tampoco todo lo que no parece ser racional y/o demostrable racionalmente.

Todos los individuos como ya expuse anteriormente tienen presente el egoísmo en su ser, ya sea el egoísmo imperceptible y deseable o el egoísmo perceptible e indeseable, a su vez, los niveles de egoísmo en cada persona serán diferentes según las características que tiene cada individuo.

Cuando un individuo logra tomar conciencia de características como ésta y logra canalizar de forma positiva para su vida personal estas fuerzas, logra cosechar una virtud, en beneficio propio y en beneficio de la sociedad y del orden extenso, ese es el fin principal del presente trabajo, instar a cada individuo a reconocer el egoísmo que tiene en su ser y a su vez alentar a que esta fuerza sea potenciada y utilizada para el bien individual, lo cual de forma inevitable también se reflejará en una mejora del colectivo.

El egoísmo como factor beneficioso para el orden espontáneo en la sociedad moderna

Es importante tener claro que el individuo es la parte más pequeña e importante de la sociedad, y que cada individuo, cada uno de nosotros, se comporta conscientemente de la forma en la cual, cada uno vaya a tener mayor redito para sí mismo o para los individuos que conoce y le son cercanos (como los amigos y la familia) y casi nunca lo hace en beneficio de personas de las cuales no conoce y muy probablemente nunca vaya a conocer.

Cada día miles de millones de personas dejan la comodidad de sus camas para ir a sus puestos de trabajo, estas personas lo hacen pensando en la recompensa que a fin de mes recibirán como pago de sus servicios. Lo hacen conscientes de que deben cubrir sus propias necesidades y/o la de sus grupos cercanos, esta actitud es muy egoísta, son inexistentes las personas que realizan un trabajo sin esperar recompensa (puede no ser monetaria y ser una recompensa emocional). La persona que vende almuerzo para otros trabajadores no lo hace porque piensa en la alimentación de estos, lo hace por los beneficios que significa ofrecer un servicio, la persona que con esfuerzo limpia las calles de nuestras ciudades no lo hace porque su prioridad es que estas estén limpias para los demás, lo hace por el salario que recibe a fin de mes y así lo hacen, oficinistas, albañiles, artistas, etc.

Todos estos actos en los que incurre cada individuo para lograr el fin egoísta de satisfacer sus necesidades individuales, tienen como consecuencia la cooperación, el orden y el beneficio de todos aquellos que participan en este orden extenso.

Con este pequeño ejemplo deseo demostrar como el egoísmo individual logra satisfacer las necesidades de otros y hacer un bien en sus vidas sin así quererlo, el egoísmo es parte de la fuerza del mercado, donde colaboramos y nos beneficiamos unos a otros, estrechamos lazos y fomentamos la paz y el comercio, y esto es posible sin que exista una fuerza superior consciente que vaya ordenando nuestras sociedades y este orden en el caos logra de una forma eficiente que cada uno de nosotros colabore en el bienestar de todo el colectivo en su conjunto.

Estimado lector en este punto creo necesario y lo invito a acercarse a la ventana más cercana que tenga disponible, y con todo el esfuerzo que su mente y razón puedan ejercer, imagine las acciones de todos los individuos que están ahí afuera y desconoce, imagine como cada uno toma sus decisiones y persigue sus sueños.

En este punto se habrá dado cuenta que imaginar la magnitud de esta realidad es imposible y aún más difícil pretender controlarla, por ello, intentar guiarla es una presunción, ningún ser humano, comité, grupo intelectual o maquina tiene la capacidad de ordenar de forma racional este caos y orden, debemos entender que dejando a cada individuo ejercer su libertad y guiar su realidad es como las sociedades progresan más rápidamente, pues es cierto que la bondad del egoísmo reside en la búsqueda del beneficio individual de cada ser y en su aporte al beneficio del orden extenso.


Esta publicación representa únicamente las opiniones  del autor y no necesariamente la posición de Students For Liberty Inc.  En el Blog de Estudiantes por la Libertad abogamos por el respeto a la libertad de expresión y el debate de las ideas.

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